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Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

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Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Febrero 21st 2014, 21:57

El hombre adecuado en el lugar equivocado puede cambiar el rumbo del mundo.


¡Los terroristas están atacando!

¡……Esos bichos han atravesado la entrada principal! ¡Vienen hacia aq….AAAH!

La luz roja gira tiñendo las paredes a la vez que suena el pitido molesto de emergencia entre los disparos del exterior, el capitán Ivankov ha salido con el sub—capitán Jacob y un tercer fantasma, Slatan, salen por la única vía de salida que es el ascensor de seis niveles, la luz de los números pasa de unos a otros desde la planta en la que nos encontramos B6 hasta la superior. Nuestros carceleros siguen trabajando, saben que los fantasmas pueden ocuparse fácilmente, los que hemos sobrevivido como tales no podemos fracasar, pero, ¿a quién le importa? Todo lo que estas manos pueden tocar son armas.

Quieta, en silencio, apunto hacia la única salida a la libertad manteniendo la línea defensiva. No quieren que salga, todavía no soy lo bastante estable porque mi cerebro, dentro de lo que cabe, sigue siendo lo que era antes de ser capturada, no va a obedecer a Svetlana. Katerina a mi lado comienza a temblar, su respiración se vuelve acelerada, sus ojos empiezan a llorar sangre antes de ponerse en blanco.  Su cuerpo ha inicio lo que llamamos "colapsar con los viales modificadores", algo más tarde de lo normal pero ya no tiene remedio. Va a morir.  Su metralleta cae al suelo, su cuerpo se arquea formando ángulos extraños mientras chilla y se retuerce, sus arterias brillan de ese color fantasmagórico de las nubes raras con clavos y sé que es mi oportunidad. Arturus y Meroslav siguen manteniendo la línea  mientras Tyrar la apunta para cortar de raíz su sufrimiento. El hecho de que él se inclinara presionando el cañón contra su sien me da el mejor ángulo. Veo las grandes botellas inflamables.  

El rifle me tiembla en las manos, procuro ignorarlo. Será como ver  fuegos artificiales demasiado cerca. Cierro los ojos recordando la última vez que los había visto, en verano, sentada sobre los hombros de Marcus, apenas se oyen las cigarras, los silbidos cortan el aire hasta estallar en luces de colores.
Arde.

Abrió los ojos mirando el techo, no es el blanquecino con doble blindaje, no es una habitación blindada sin ventanas. Apartó las gotas de sudor que mojaban su flequillo,  la luz de la enorme ventana produjo pequeños destellos en las cajas que estaban sobre la mesilla, el rifle yacía a un lado de la cama apoyado contra una de las patas. Por fin reconoció  su habitación, la pequeña cama con barrotes, la mesilla con la lámpara, el escritorio con el viejo ordenador, un armario, una estantería y la mecedora a un lado. Ya no dormía con su hermano, él tenía su propia habitación y trataba de darle a Lili algo de espacio. Se movió de la cama caminando por el suelo de madera, abrió la puerta con apenas un roce pues el pomo ya tenía varias marcas de quemadura de las veces anteriores,  si Marcus no le hubiera recubierto toda la ropa  con una capa de aerosol ignífugo como el que usaban en las instalaciones a estas alturas se habría quedado sin ropa, no podía tocar, la vida cotidiana se hacía difícil cuándo tienes que concentrarte todo el tiempo en tener un nivel bajo mínimos y ni siquiera así podía tocar a las personas aunque ya podía tocar los electrodomésticos , pero no por demasiado rato y a la mínima desconcentración  sus niveles volvían a establecerse por eso su habitación había terminado por ser rociada por entero dado que a causa de la fase REM mientras dormía ya no guardaba ningún tipo de control.  

¿Marcus? ¿Tanya?

Ni su gemelo ni su mujer parecían estar, no tenía idea de qué hora sería pero imaginaba que tal vez en clase, luego entrarían a trabajar por la tarde y ella sin poder hacer nada.  Había odiado con toda su alma cada minuto que pasó en esas instalaciones, desde los interrogatorios, la conversión en B.O.W y hasta la formación como Fantasma, pero desde que  había regresado no sabía qué hacer con su vida no podía trabajar y no podía estudiar sin quemar nada. El tiempo en las instalaciones era irreal como si no pasara nunca, para su percepción sólo había sido una hora, lenta, interminable, cuándo se miró en el espejo ni siquiera se reconoció.
 
Media década pérdida y las cosas eran tan diferentes.  

Tenía miedo de que su hermano ya no la necesitara, todo lo que había querido en esas horas que no pasaba era volver a casa todos juntos de nuevo, viviendo allí, no como una esclava sirviendo a aquel monstruo que se lo había quitado todo. Lili miró de nuevo la casa vacía, las paredes tan familiares que se le caían encima, tenía que hacer algo, les dejaría las tarea de la casa hechas o algo, seguro que si venía rápido podía  dejarles la compra hecha antes de derretir las bolsas, volvió a la habitación deshaciéndose del pijama para volver a vestirse con unos tejanos, una sudadera gris y el chaleco, si bien ella no sentía el frío que había fuera no podía  ir por la calle en camiseta corta dando el cante. Se peinó el largo cabello y  colocó las cajas arma en un bolsillo por el lado interno del chaleco ya que salir con el rifle no era lo adecuado por mucho que le costara separarse de su arma.  La gente iba muy abrigada, había una fina capa de escarcha recubriéndolo todo, era una época muy buena para las pistas de patinaje. Leche, huevos, patatas, spaguetti, cerveza, azúcar, manzanas y filetes de pollo. Repitió la lista mental mientras caminaba.

Risas.

Elevó la vista, era un colegio, no como por el que ella evitaba pasar, aquel al que había ido antes  del instituto, debían estar en uno de los recreos o tal vez la salida, no vió que hora era al salir, tal vez los niños ya estaban en la pausa del mediodía.  Qué bien se vive de niño, que no habría dado ella por volver a esa época con Marcus, cambiarse por él en los exámenes, se quedó mirando a los niños que reían con inocencia empujándose sin malicia a unos metros por delante de ella, el más bajito con el pelo llenos de rizos rubios cayó a la carretera justo cuando un coche venía todo lanzado, se echó mientras el niño apenas se levantaba, le rodeó la pequeña cintura con el brazo atrayéndolo hacia la acera, el coche pasó por el lado pitando, se estremeció casi creyendo que era la alarma de las instalaciones. Dejó al niño a salvo sobre la acera antes de que su temperatura empezara a hacerle daño.
Respiró hondo intentando calmar sus latidos por el susto.


Última edición por Lili Lavroslav el Febrero 23rd 2014, 18:51, editado 1 vez

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Febrero 23rd 2014, 17:37

Finalmente y después de todo lo que se había sufrido por la guerra, parecía que había un atisbo de esperanza al final del trayecto. Aún con todo lo que la gente había perdido, el mundo seguía girando. La economía parecía que se estaba reactivando, y todo el mundo estaba aportando algo para la reconstrucción. Era agradable darle al mundo algo que no fuera muerte.

Alexander había sido un gran líder en combate, y se había convertido en todo un ejemplo a seguir para los suyos, pero a pesar de lo que le habían insistido en que tomara el mando de los revolucionarios, él ya estaba cansado de tanta guerra. Él más que nadie sabía lo inútil que eran las guerras y cómo, solo servían para enriquecer todavía más a gente que ya tenía más que suficiente para vivir, sin importarles todo el daño que podían hacer a los demás.

Por una vez aún con todo parecía que se había hecho justicia, una justicia  muy cara, pero necesaria.

Cuando le pidieron que se  hiciera con el mando todo el mundo daba por supuesto que él aceptaría. Era un líder nato, alguien que había sido capaz de sacrificar prácticamente todo por la victoria. Por eso llamó tanto la atención aquella decisión tan tajante, pero ¿De qué serviría tanta lucha si no hubiera nada después de eso? ¿Tal vez es tan raro intentar ser feliz?. Después de todo, es ese anhelo de felicidad lo que te da la fuerza para luchar contra los tiranos de la vida.

Con todo, esa decisión para  Alexander ha sido muy sencilla. Él confiaba en sus compañeros, para tomar el mando, no deseaba pasarse toda la vida luchando. Por una vez él quería disfrutar de las pequeñas cosas que al de la vida hacen que haya valido la pena haberla  vivido. No sabía seguro si las encontraría, pero tenía que hacerlo, porque sino, hubiera sido lo mismo que si les derrotasen.
Habían pasado ya algunas semanas desde el incidente en el laboratorio y él ya se había incorporado profesorado de un colegio infantil, ocupando su antigua plaza. Algo que valoraba muchísimo. Poca gente había que disfrutara tanto ese trabajo, como él.
Él pensaba que a pesar de todo el sufrimiento, todo se podía arreglar siempre y cuando los niños conservaran su sonrisa. Porque una sociedad con una juventud sana , es una sociedad a salvo. Pero ese día no podía hacer  eso, ya que tenía que revisar su pierna en el médico, para ver si ya se había sanado por completo.

Por fin después de la espera le hacen pasar  y el médico le revisa tranquilamente. Alexander estaba deseando que estuviera todo bien para llegar lo antes posible a su escuela , a ver si aún llegaba a tiempo para su clase.

Después de examinar la pierna el médico se le acercó sonriendo

Médico:  -Parce que tu pierna está recuperada al 100%. Ya puedes volver a jugar al futbol

Alexander:  –Jajajajaja,  Muy bien, es lo que estaba deseando, Si está todo perfecto, entonces voy a mi escuela

Salió del hospital y se dirigió  hacia la escuela solo para encontrarse con que los niños ya estaban saliendo de clase.

Alexander:  -Vaya tela, sabiendo esto iba directo a casa

Después de eso, cuando se disponía a volverse vio como uno de los niños que salían caía a la carretera y parecía que un coche lo iba a atropellar. Acto seguido, él corrió por reflejo, hacia  él para evitar que se desencadenara una escena trágica, pero por suerte una atractiva y joven chica apareció como de la nada para salvarlo.

Luego de tan heroico acto dejó al niño en la acera y comenzó a inspirar  hondo, lo que Alexander interpretó que era por el susto.
Se le acercó despacio, puesto que estaba casi al lado.

Alexander: -Gracias, creía que no llegaba a tiempo para cogerlo. Me alegro de que estuvieras aquí.

Dijo él sonriéndole a la chica  y cogiéndole de las manos.
Alexander: -Soy uno de los profesores de este colegio, ¿Eres hermana de alguno de los niños? No estoy muy seguro, pero tengo la sensación de que te conozco de algo…

Se quedó observando los ojos de la chica,  contento de que ella estuviera allí en el momento justo.

Alexander: -Es como… bueno, de alguna forma me eres muy familiar, aunque bueno, quizás me equivoque.

Volvió  a mirar a los ojos de la chica y luego su mirada se deslizó tímidamente hacia sus labios  y se puso un poco rojo al darse cuenta de que se estaba tomando demasiadas confianzas con una chica  que  igual no le conocía de nada. Pensó que tal vez podía pensar que era alguna clase de pervertido o algo por el estilo, pero lo hecho, hecho está y él había actuado sin la calma y entereza que lo caracterizaba, todavía notaba como la adrenalina le fluía por la sangre y el corazón latía acelerado. Y el hecho de que la chica le cayera en gracia no ayudaba a que se le calmase rápido el corazón

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Febrero 25th 2014, 14:55

El niño estaba bien, algo confuso porque todo había pasado muy rápido, sus otros amigos se habían acercado para comprobar que se encontraba bien, colocó las manos en las rodillas algo mareada, el sonido hueco de la alarma parecía sonar todavía, inspiró un par de vez más antes de erguirse y mirar a los pequeños .

Marchaos a vuestra casa pero sean más cautos, por favor-pidió con suavidad ahora que se sentía mejor, no estaba en ese horrible sitio, sólo en la calle, es libre.

Pero entonces vuelve a pasarle. Como una regresión a cuándo era una niña de doce años con su pelo corto y las pecas cubriendo sus mejillas, nariz y hombros y las mariposillas tiemblan en su estómago, casi como si oliera el mismo aire que ese día, agarrando con fuerza sus libros mientras piensa que no puede ser, que es todo una equivocación y en realidad no oye la voz de Alexander. Sin embargo es real, él realmente está ahí a un lado suyo. Se queda paralizada y nota otra vez los niveles de su pulso formar montañas, está otra vez esa sensación de que su corazón está a punto de salir por su boca, pero, al mismo tiempo se detiene adolorido porque aún es consciente de la visión de la mujer al lado de Alexander vista desde sus ojos de pre adolescente. Lili no tenía ni idea de que la escuela anterior dónde él había estado fue la bombardeada.

Todo lo que su conciencia alcanzaba a recordar era el hecho de que era el primero que le hizo latir el corazón y el mismo que se lo había roto sin querer, le sonreía y le cogía las manos mientras ella, paralizada, intentaba centrar su mente en lo que él habría estado haciendo los últimos cinco años, buscó con la mirada dónde se encontraba la mujer, evitaba mirar los ojos averdados de Alexander porque si seguía mirándolos no estaba segura de que sus rodillas siguieran sosteniéndola entonces el contacto se centró en que él sostenía sus manos como si acabara de darse cuenta. Sus mejillas se tornaron de un fuerte rubor dándole el aspecto de que le habían salido coloretes, pero eso no podía ser, él no podía sostener sus manos, esas manos quemaban todo lo que tocaba, le quemarían sin que ella pudiera controlarlo y eso la aterró tan pronto como fue consciente de ese hecho.

Apartó las manos demasiado rápido para parecer educada, pero no quería dañarle. A él no. Se pasó las manos por detrás de la espalda retorciéndolas, casi temblorosa al forzar sus niveles de calor mantenerse al mínimo antes de que lo irradiara por fuera y quemase algo sin querer, retorció las manos contra su espalda mientras negaba con la cabeza por la pregunta de si era hermana de alguno de esos niños, su boca parecía estar seca, como si no pudiera soltar nada coherente. Ella era alegre por naturaleza, tan alegre cuánto a volátil y si seguía tan cerca de Alexander no estaba segura de qué iba a suceder.

No….no……no…..-murmuró con un hilo de voz para confirmar la negación que había hecho con su cabeza—.…..no……no…..tengo ningún…..hermano….pequeño….

Pero él dijo familiar, pensando en eso no pudo evitar mirarle a los ojos casi herida, ¿le había visto? ¿le había visto ese día? ¿O cualquiera de los otros que había pasado por delante antes de la desilusión? ¿Cuál de todos ellos había sido? Pero, ¿cómo preguntarlo? Le daba miedo la respuesta, Lili no tenía ni la más remota idea de que Alexander le había salvado el día del bombardeo de los antidisturbios, ese mismo día en el que ella había estado demasiado preocupada para ser capaz de huir de la paliza, así que no conseguía imaginar que a él le debía sonar de eso. Se mordió el labio inferior desviando la mirada hacia sus zapatos, mucho más fácil que afronta la del adulto. Apenas le veía cambiado. Era como la primera vez que le vió.

Le dio miedo que escuchara el frágil aleteo de su corazón.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Febrero 26th 2014, 19:44

La chica soltó rápidamente las manos de Alexander, lo cual él interpretó como un gesto de timidez y luego, ella comenzó a contestarle con una voz suave y agradable,  aunque con un tono un poco intranquilo.
Él se fijó en los lo coloretes, que se le encendieron en la cara y al ver que la chica había separado las manos tan bruscamente, él creyó que se había excedido, al agarrarla sin conocerla si quiera, pensó que la chica seguramente se había asustado y que solo le contestaba por ser amable, ya que le había dicho que era un profesor.

Después de tanto tiempo luchando, ya casi no se acordaba de lo que era una chica ruborizada, le pareció tierno, pero sintió vergüenza por comportarse de aquella manera, después de todo siempre era un hombre muy serio.

Él realmente estaba feliz ese día, a pesar de que no había llegado a tiempo para dar la clase.

Se puso a mirar hacia las escasas nubes que había en aquel soleado día y luego la miró de nuevo.

-Bueno, sea como sea llegaste en el momento oportuno y eso es lo importante, de no ser por ti los chavales hubieran pasado un mal rato…

Dijo él refiriéndose a lo del crío

-Sabes, yo intentaba llegar a clase a tiempo para hacer algo, pero se ve que la gente ya está saliendo a comer.

Se percató entonces de que su estómago rugió como haciendo un inciso a lo que él acababa de decir, como haciéndose notar.

Él se echó la mano a la barriga y se puso un poco rojo al pensar en que se le había oído demasiado. Con las prisas, no había comido nada en toda la mañana y ahora que ya había dejado de correr el cuerpo pedía su ración diaria

-¡Jajajaja!

No pudo contener la risa.

-Me parece que alguien tiene hambre…

Se quedó mirando a la chica, que a pesar de ser toda una mujer se le veía que era bastante joven

La chica no le había dicho nada sobre si la conocía o no, y a él le seguía sonando de algo.
Siguió mirándola a la espera de ver si por arte de magia entendía por qué tenía esa sansación, y aunque no le sirvió de nadase dio cuenta, y esta vez de seguro, que aquellos lunares tan característicos que tenía debajo de los ojos, si que los había visto en alguna parte.
O eso , o tal vez había sido todo un recuerdo falso creado por una mezcla de recuerdos y sensaciones confusos, pero ciertamente, aquella chica le sonaba de algo.
Pero esta vez ya no era solo una sensación, ni los lunares, ahora se había dado cuenta de que el colgante que lleva e incluso su aroma eran familiares.

Era bastante extraño, ya que con la buena memoria que él tiene lo lógico es que, con un poco de esfuerzo se diera cuenta de quien era…

Comenzó a dudar de si eran solo imaginaciones suyas o si es que en realidad sí que la conocía, pero de alguna circunstancia conflictiva o había tenido algún tipo de shock o trauma que le estuviera impidiendo recordar algo.
A pesar de que él tenía conciencia de todo lo que había ocurrido durante los años de la revolución. Ciertamente había sido una época que mas de uno preferiría olvidar.
Aunque bueno, si ella no le recordaba, lo más probable es que fueran todo cosas de él…
Se dio cuenta entonces de que la estaba mirando demasiado pensativo y no quería parecer más raro de lo que ya parecía.

-Bueno, ya van siendo horas de que le haga caso a mi estómago y vaya a comer algo. Encantado de conocerte… y gracias otra vez.  

Se dio la vuelta yendo de nuevo hacia su casa para luego girarse otra vez hacia ella  un momento, sin parar de caminar hacia su casa y levantando el brazo.
-Por cierto ¿Cómo te llamas?, Yo me llamo Alexander Kozachenko


Última edición por Alexander Kozachenko el Febrero 28th 2014, 11:16, editado 1 vez

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Marzo 3rd 2014, 13:05

Qué….qué absurdo. No era ninguna niña y si el corazón ya lo tenía roto, ¿por qué no podía hablarle como si fuera cualquier otra persona? Y casi dispuesta, traga saliva por su seca garganta negando las palabras positivas por lo que había hecho por aquel niño.

No…..no……ha sido nada….cualquiera habría…..hecho lo mismo-susurró, otra vez por lo bajito, estaba tan nerviosa que si elevase un poco más la voz estaba segura de que sonaría demasiado aguda.

Escuchó la risa alegre, como si no fuera de ese mundo, como si fuera de un lejano, lejano universo, otro golpe vacío en su estómago, era la primera vez que le escuchaba reír, estaba muy segura, no se había olvidado de nada de él que hubiera visto o escuchado, eran un consuelo cuándo perdía la conciencia encerrada en las instalaciones, eran parte de sus sueños agradables, los pocos que había y la mantenían cuerda. Encantado de conocerte…..gracias otra vez……Me llamo…Alexander Kozachenko. Quería almacenar exactamente esa voz en su cabeza y, a la vez no volver a oírla más, quería que se fuera y a la vez quería correr y agarrar su mano contra la suya, quería gritarle si se había casado con aquella mujer y formaban un plácido hogar, quería ir y zarandearle para que le dijera de una vez cuándo la había visto, quería tantas cosas en ese momento que lo único que hizo fue sonreír con timidez a modo de despedida mientras sus rodillas comenzaban a temblar y el color sonrosado de sus mejillas empezaba a palidecer considerablemente quedándose lívida.

Soltó aire antes de responder a su pregunta.

Lilia Lavrov…-atinó a decir intentando enfocarse en esas últimas palabras, había vuelto a usar su apellido paterno, era mejor así, eso se decían ella y Marcus.

Entonces, como una reacción extremadamente lenta, pareció darse cuenta de algo, algo tan sencillamente fácil como inverosímil: Restos casi desvanecidos de sus llamas oscilando débilmente en una de las piernas de Alexander, como si hubiera sufrido un percance muy grande, no es como si las llamas estuvieran allí brillando, a cualquier vista no había absolutamente nada, de hecho no había nada, pero sus modificaciones la hacían demasiado sensible como para no darse cuenta, como ver su propia letra, una letra que había fracturado la pierna de Alexander. Respiró y no respiró.

¿Cómo……….?-dio un paso más cerca como si aquel diminuto paso la ayudara a cerciorarse si era suya o no, ella no podía haberle lastimado—. ¿Cómo……..se quemó…en la…pierna…con…?

Enmudeció antes de continuar hablando, Zafirra las había llamado llamas de la tormenta, ella las llamaba infección, pero, ¿qué iba a decirle él? Ni siquiera podía situar en su mente cuándo le hirió, lo habría recordado, ¿Verdad? Habría sabido en qué momento le hizo daño a la persona que había amado, no habría sido capaz de vivir un solo día de su vida sin pasarse pidiéndole perdón, tanto como fuera posible, sin embargo, su mente volvía a la cuestión principal: ¿Por qué Alexander tenía restos efímeros de sus llamas? Algo empieza a ennegrecer su interior, siente el calor irradiar sus manos cuándo sus niveles corporales vuelven a estabilizarse, deja caer las manos a un costado, el calor con el aire frío dejó salir una capo de vapor que comenzaba a volverse densa sin que ella fuera consciente de ello. Enfrascada en repasar cada momento de su vida dónde Alexander pudiera estar presente. No había tenido más rabietas dónde sacara las llamas, menos con él presente, su mente divagó nadando entre los recuerdos adormecidos hasta llegar al día más cercano a sacar las llamas por su propia voluntad: El día de los Antidisturbios.

Estaba aturdida, tan preocupada que cuándo empezó a reaccionar a los golpes sólo tenía en mente quemar sus armas, no quería lastimar a nadie, sólo asustarlos para que se fueran cuándo alguien intervino y la protegió, pero venían más y más y ella no quería que nadie se hiriera por cuidarla, con toda la confusión nadie más se daría cuenta, pero ella no se enfocaba bien, tal vez por el mareo de los golpes, lo que supo hacer con toda la confusión fue prenderle fuego a un coche hasta que su salvador tiró de ella, pero no recordaba haberle visto la cara, tal vez el olor— nunca había estado tan cerca de Alexander como para saber como olía—así que la forma en la que olía su protector, ese día lo tenía difuso, sonaba tan poco probable…. ¿Cómo iban a ser esa persona y Alexander el mismo? Él tenía que estar en el colegio, claro que por estar………ella tendría que estar en el instituto pero……no, no, no. No podían ser el mismo. Era demasiado remoto, demasiado imposible. Notó el vapor, miró hacia sus manos con horror volviendo a bajar la temperatura.

Empezó a sentirse débil, el mundo parecía volverse borroso por momentos.

¿He sido yo, Alexander?

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Marzo 12th 2014, 21:21

Oyó la contestación de ella, para después continuar preguntándole algo concretamente de la pierna sabiendo incluso que se había quemado con la explosión, él sorprendido le preguntó como sabía que se había quemado pero ella no le contestó si no que de las manos le comenzó a brotar vapor, la vió tambalearse como si fuera a desmayarse de un momento a otro,  a pesar de que él estaba lleno de interés por la frase que acababa de decir ella al ver como se tambaleaba sólo pudo acercarse para cogerla antes de que se cayera, la sujetó fuerte antes de que se desmayara del todo y la cogió en brazos, le sorprendió lo ligera que era la chica, podía sostenerla casi sin esfuerzo.

Todavía no tenía claro lo que ella pretendía con lo que había dicho antes, pero aquello lo averiguaría después, la chica parecía haberse desmayado simplemente, el hospital se encontraba un poco lejos, precisamente por eso decidió llevarla a su casa y atenderla él mismo allí ya que no sólo por sus estudios sino también y  sobre todo por lo que aprendió en la guerra conocía todo lo necesario sobre el cuerpo humano como para dedicarse a ser médico de cabecera ilegal, pasado un tiempo de atenderla allí le pareció que ella empezaba a despertarse. Tan pronto la llevó a casa la tumbó en su cama con delicadeza y le comprobó el pulso a través del cuello dándose cuenta de que su temperatura estaba más alto de lo normal aunque seguía teniendo pulso y eso era una buena señal, así que luego de eso le subió las piernas para que la sangre le fluyera hacia la cabeza oxigenándola, cuándo le pareció que recuperaba la conciencia abrió la ventana que tenía al lado para que la chica se airease y luego se acercó a ella preguntándole como se encontraba dándole unos golpes pequeños en la mejillas con los dedos para que captara atención.  Pero ella estaba como somnolienta, no acababa de despertar y le extrañaba que la temperatura siguiera estando alta, pensó que tal vez se había equivocado y no se trataba de un simple desmayo sino que ella podía tener fiebre o era un síntoma de otra enfermedad, como no quería cometer un error  fue buscando el termómetro digital que tenía en la casa, volvió a su lado comenzando a abrirle un poco la ropa para colocarle el termómetro.

Le pareció muy raro ya que a pesar de que era un día frío, también despejado, ella llevaba muy poca ropa para esas fechas o bien ella era muy calurosa o bien había estado ya con fiebre antes de salir a la calle, sin embargo no estaba tiritando ni sudando, pero con todo tenía que medir su temperatura por si acaso así que le fue abriendo la ropa  hasta verle esa piel clarita contrastando enormemente con la tira de su sujetador, le colocó el termómetro debajo de la axila  esperando encontrarse una cifra entre treinta y siete grados a cuarenta, estuvo esperando a que el termómetro marcara la temperatura pero no acababa de avisar y aquello comenzaba a ser un poco raro o tal vez se había estropeado, se acercó a ver y el termómetro pitó en ese instante. La cifra marcaba muy superior a sesenta grados y mucho más allá como si no consiguiera marcarla correctamente o no hubiera espacio para más cifras antes de que los pitidos volvieran a saltar con la palabra error marcada en letras digitales.

-No puede ser. Marca demasiado alto, es imposible-masculló apagando el termómetro.

Volvió a tocarle la frente mientras con la otra mano se tocaba su propia frente para asegurarse de que la temperatura no estaba tan alta, pero para su sorpresa al poco tuvo que retirar la mano ya que se estaba quemando, él personalmente a pesar de todo lo que tenía visto no entendía que es lo que le estaba pasando a la chica y no pudo más que pensar en los casos raros de combustión espontánea que a las personas le tenía pasado estando en soledad. “No es posible” pensó “A esa temperatura cualquier persona se cocería si no le bajo la temperatura rápido no haría ni falta pedir ambulancia, estaría asada antes de que alguien le ayudara”  
A todo correr la volvió a coger en brazos  y la llevó corriendo a la ducha en dónde abrió el agua fría  con la que comenzó a rociar por todo el cuerpo viendo como la chica soltaba vapor así que realmente el termómetro no debía estar equivocado.

Él comenzó a sentirse culpable ya que como se sentía tan seguro de sí mismo pensó que no haría falta llevarla a un hospital y no se había dado cuenta de que tenía una temperatura tan alta hasta un tiempo después, ella podía pagar por su estupidez, siguió echándole agua fría empezándose a plantear si debía ir a buscar cubitos de hielo aunque un cambio de temperatura tan rápido no sabía si le sería bueno, él también se estaba mojando al estar bajo la ducha sujetándola pero si no actuaba rápido podía perderla y eso no podía permitirlo.

-¡Lilia! ¡Lilia! ¡Vamos, vuelve en ti, por favor!

Mientras le seguía echando agua llamaba por ella esperando un milagro, ella continuaba desprendiendo calor, no entendía por qué echaba tanto calor.

Comenzó a desesperarse e intentó ver si zarandeándola un poco despertaba y con el movimiento vió como se asomaba una caja de armas de uno de los bolsillos del chaleco. La colocó mejor en el plato de ducha y sin dejar de echarle agua, con la otra mano cogió la caja de armas observándola de cerca, vió una serie de letra y número, ya había visto algo así cuándo se enfrentó con Leon a aquellos tres Fantasmas, él creyó que ya los habían matado a todos, no obstante la chica no parecía peligrosa  y a pesar de que aquello le hacía ponerse en guardia tampoco quería sacar conclusiones antes de darle una oportunidad a la chica hubiera o no formado parte del programa, aquella chica acababa de salvar una vida y eso es algo que él valoraba mucho. A pesar de los contactos que había tenido anteriormente con miembros del programa Fantasma y aún sabiendo que la mayoría eran más monstruos que humanos si ella era uno de ellos debía ser con mucho la más humana del Programa, una persona tan buena y agradable, pequeñita y frágil, realmente no parecía una de ellos pero lo de la temperatura era sumamente raro. La chica pareció empezar a despertarse, posiblemente por el agua fría y antes de que ella se diera cuenta miró a ver si estaba armada encontrando una segunda caja de armas, sujetando las dos cajas cerró el grifo y se quedó mirando como ella recobraba el sentido, tan pronto abrió los ojos a pesar de que estaba siendo un poco brusco con la chica que acababa de salvar a uno de sus alumnos no pudo contener sus ganas de preguntarle por lo había visto.

Aquella época de conflictos en el país había sido la peor de su vida y si había algo que pudiera hacer revivir la chispa del conflicto tenía que saberlo.

Tenía la sensación de que la chica le sonaba de algo, aunque la asociase con una sensación agradable el miedo a que todo empezara nuevamente le hizo plantearse si en realidad  no estaba equivocado y de lo que en realidad recordaba a Lilia era de haberse enfrentado alguna vez a ella, tan pronto lo miró  él habló.
-Tengo algunas preguntas que quisiera hacerte.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Marzo 17th 2014, 16:01

Había un momento en el que pensó en que el aire no le entraba, tal vez eran cosas suyas, no lo sabía con seguridad porque todo estaba muy borroso, oía la voz distante de Alexander decir algo que no llegaba a oír, era como si los sonidos  llegaran  amortiguados bajo el agua, sumamente extraño, hubo un momento en el que daba la sensación de que la presión de su sangre aumentaba, quizás ella…..se……estresaba…….demasiado…….fácilmente.

Sintió el agarre entorno a su cuerpo con la vista perdida en el cielo hasta que simplemente se volvió negro.

No soñó nada en concreto, nada que ver con el laboratorio lo cual era un milagro, una feliz inconsciencia dónde recordaba el olor de los chuchameles, hubo un momento en que pensó que estaba tumbada sobre uno de aquellos mullidos campos verdes hasta que repentinamente comenzó a llover, una lluvia fría que la hacía emanar vapor a través de  su piel por el intensivo calor mientras escuchaba una voz, una voz ronca que la llamaba desde el cielo, entre las gotas de lluvia la llamaban, le decían su nombre varias veces, le gustaba como lo decía aunque hubiera una especie de angustia implícita en ese tono, le recordaba a algo y le impulsaba a moverse. Tardó, vaya si tardo porque trepar hasta el cielo es difícil por lo menos mientras no te das cuenta de que estás en un sueño, entonces sucedió: lo primero que vió fue borroso, agua cayendo sobre sus ojos y alguien llamándola, pero una voz conocida, la voz de Alexander. Su cuerpo se estremeció involuntariamente, escuchó algo como el goteo de un grifo,  enfocó la vista y vió a Alexander muy cerca de ella, muy cerca.  

Tuvo un redoble de tambor en la sístole/diástole de su corazón porque……vaya, ¿hay que explicarlo? Él fue algo que ocurrió instantáneamente, fue como si pasara a través de ella como el agua de un río después de una tormenta, te llena y vacía todo al mismo tiempo. Lo sientes por todo tu cuerpo, en sus manos, en su corazón, en el estómago, en la piel…….por eso su primera reacción fue una imitación perfecta de cómo se puso cuándo se le acercó: los pequeños capilares de sus mejillas se dilataron mostrando un fuerte rubor, miraba el rostro mojado de Alexander con el corazón encogido,  entreabrió los labios. Te quiero de verdad, Alexander. Te quiero con toda mi alma. Pero nada de esto salió de su boca,  ni saldría nunca. Intentó mantener relajada su respiración hasta que  fue consciente del vapor de su cuerpo haciendo que todos sus resortes de alarma se activaran rebajando todo lo que podía la temperatura de su cuerpo hasta que el vapor fue mermando lentamente despareciendo a los pocos minutos, uno o dos minutos había contado mentalmente, pero no suficiente para que fuera algo disimulado, su reloj mental estableció un lapsus de conciencia de veinte minutos a media hora calculaba aproximadamente, su cuerpo no permanecía voluntariamente inconsciente en grandes periodos al margen de si recibía o no algún tipo de auxilio como en esta ocasión, era algo que uno se obligaba a desarrollar en el laboratorio para sobrevivir en los procesos de supervivencia durante las confrontaciones con los otros sujetos infectados, fue algo tan necesario y básico  como el hecho de aprender a dormir determinadas horas  con la presencia de luz, sin embargo  nada de eso le sirvió  en esos momentos en los que él ya había tenido tiempo para deducir sus taras puesto que estaba sujetando  las cajas armas  pertenecientes a ella.

Su cuerpo se puso rígido visiblemente al controlar el impulso de querer coger de vuelta la caja de Heimlich, tomar la otra no tenía tanta importancia  como la del animal, sólo era un arma, no estaba viva como el panda rojo, no podía hacerla sentir más reconfortada como la presencia del animal, así que aún siendo un error  elaboró su petición.

¿Me…..me……devuelve mis cajas? Preferentemente la de la izquierda-pidió con la voz algo aguda, más que nada por los nervios.

Fue entonces que reparó en el hecho de que ella tenía su ropa mojada así como él,  no sólo eso si no que parándose a observar el entorno ya no estaba en la calle, estaba en una casa, en el cuarto de baño de una, más concretamente dentro de un plato de ducha con él lo que hizo que frunciera el ceño confusa.

¿Por qué estamos mojados?-preguntó desconcertada.

¿Qué razón podía haber llevado a alguien a meterla en la ducha?  Él no era el tipo de persona que pudiera ser considerado algún tipo de violador o agresor sexual, algo que tenía muy claro es que Alexander era del tipo héroe, siempre matando dragones y rescatando princesas, además ella tenía todavía su ropa puesta, pero ese hombre la había llevado a una ducha por algo en particular y siendo ese su carácter estableció que él pensó que ella requería algún tipo de auxilio, ¿qué fue lo que vería? Como  un perro casi le pareció ver con horror las evidencias en  la mano del hombre adulto, un residuo muy leve de las quemaduras que ella producía bajo prolongado contacto— algo que sólo se evitaba si ella llevaba  el traje de los Fantasmas, un hecho probado cuándo pudo sujetar la mano de Zafirra por tanto tiempo— el remordimiento pesó como una losa en su estómago, nunca iba a poder tocar a nadie, ¿verdad? Nunca iba a estar con Alexander, era más que obvio, pero si alguna vez hubiera encontrado a otra persona habría querido intentar seguir adelante, sin embargo, ¿Qué iba a hacer? No podía formar una familia ni tener esas relaciones con la persona que hubiera sido su pareja, qué….que maldita broma. Svetlana se la había liado pero a base de bien.

Se sintió terrible, casi a punto de llorar pero se mordió el labio inferior y asintió, si él tenía que hacerle preguntas qué remedio que responderlas, no tenía como eludir la verdad, ¿qué iba a pensar él cuándo se lo dijera? Iba a mirarla como un monstruo o una especie de aberración,  la cosa más injusta, ella no había podido elegir lo que le habían hecho, suspiró y se levantó mirando toda la ropa húmeda aunque su piel  y cabello estaban ya casi secos no sabía muy bien qué hacer porque la ropa aún iba a tardar algo más. Clavó la vista en el suelo con el rubor todavía adornando sus mejillas.

Ropa……seca……-susurró por lo bajito, con un hilo de voz, tomó aire y decidió alzar un poco más la voz-. ¿Algo de ropa seca, por favor?  

Esperó hasta escuchar la respuesta del hombre, al cabo de un momento cuándo habló salieron del cuarto de baño, Lili no pudo evitar echar una mirada de reojo adónde vivía él, no se atrevió a escudriñar demasiado porque no quería parecer una cotilla, así que volvió a bajar la vista escuchando el resonar de  los zapatos de ambos con un leve sonido de chapoteo debido a toda el agua que se les había caído antes, le dio unos minutos en el dormitorio para desnudarse y ponerse algo de ropa seca, la habitación era bastante ordenada pero había algo que no le cuadraba, no parecía el dormitorio dónde durmiera una pareja, de hecho Alexander le había dado una camisa suya, ¿por qué no le había prestado ropa de Irina? Es decir, no creía que ella se molestase si le explicasen el motivo y ella le devolvería la ropa lavada y planchada, pero le había dado algo de él, ¿o era porque no quería que alguien como ella pudiera ponerse la ropa de su mujer?  Además el dormitorio parecía tan…….de un hombre, no parecía haber mucha evidencia de que hubiera una mujer viviendo allí, sin embargo no curioseó mucho y se limitó a desnudarse quedándose con el cómico conjunto de ropa interior disparejo, dejó subir un par de grados hasta que comenzó a echar humo quedándose seca, hacer secar un conjunto pequeño como prendas íntimas sin que ardiera era fácil, con su otra ropa no podía exponerse así que se conformó con ponerse tan sólo la que  él le había dado que era una camisa, no creía que su ropa tardara mucho en secarse así que le servía, él era mucho más grande que ella, la camisa le iba bastante larga para que cubrirla, recogió con cuidado su ropa y la puso en el tendedero para que se secara.

Cerró los ojos y bajó un par de grados más de los necesarios ya que esa ropa no estaba fumigada para soportar su temperatura sin destrozársela, salió a la sala retorciendo ambas manos con nerviosismo a la espera de lo que fuera a pasar.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Marzo 18th 2014, 16:11

Él le acababa de decir que tenía algo qué preguntarle y ella todavía somnolienta le pidió que le devolviera las cajas, él no quería desconfiar de ella, pero el hecho de que cambiara de tema aunque fuera durante un momento le dio que desconfiar ya que a pesar de que le había parecido una chica inocente, lo que había vivido en la guerra le hacía desconfiar hasta de su sombra pero luego le preguntó por qué estaban mojados y él le dijo que su temperatura había subido demasiado, pensó que si no se la bajaba rápido podía morir, luego le dijo que él lo hizo sin saber que ella tenía esas cajas de armas.

-¿Son tuyas?

La chica afirmó en respuesta a su pregunta, pidiéndole luego algo de ropa seca, se lo había pedido con una voz muy dulce y él no pudo evitar sonrojarse un poco, le concedió la petición, la llevó hasta su habitación y se puso a buscar algo de ropa que le pudiera servir a ella, pero como sólo tenía ropa de hombre le dio una camisa larga para que se la pusiera a modo de vestido. Alexander, dejándole un poco de intimidad a la chica, cogió un poco de ropa seca para él y salió de la habitación sin soltar las cajas todavía, entonces entró en otra habitación en la que se cambió después de dejar encima de una mesilla las dos cajas, una vez vestido, fue a ver si ella ya se había cambiado llevando de nuevo las cajas con él y calmando un poco el tono con el que le estaba preguntando continuó hablando con ella. La vió salir con la camisa puesta como le quedaba bastante grande le llegaba hasta el muslo tapándola bastante hasta el punto de que no se le veía la ropa interior, él estaba acostumbrado ya que desde que eran pequeños había visto a Irina en ropa interior montones de veces porque había mucha confianza, así que no le hubiera importado pero, por alguna razón, el hecho de que en cada movimiento que hacía parecía que se le iban acabar viendo sin verse hacía que la situación se tornara algo rara ya que a pesar de que él no quería, como a todo hombre se le escapaba la mirada instintivamente.

¿Cómo se puede hacer una pregunta seria a una persona mirándole hacia su ropa interior? La veía tan recatada con las mejillas sonrojadas y las manos tirando de la camisa hacia abajo como intentando asegurarse de que no se le viera nada con mucha vergüenza.

-Antes de nada no quiero sacar conclusiones precipitadas, así que te lo voy a preguntar: ¿Trabajabas para Svetlana? Supongo que si son tuyas como has dicho, sabrás usarlas. Me pareces una buena persona por eso me ha sorprendido tanto encontrar estas cajas, yo también tengo cajas de armas, pero tengo miedo de lo que ellas representan porque son un vestigio de la guerra y de un mundo violento distinto al que estoy intentando construir ahora, el único motivo por el que todavía las conservo es para enfrentarme en igualdad de condiciones a todo aquel que se proponga traer más sufrimiento. Me gustaría que esto no fuera necesario ya, pero ya que la guerra todavía es reciente, nunca se sabe cuándo va a aparecer otra Svetlana, así que voy a ir al grano, cuéntamelo todo y dime qué pretendes hacer con ellas y yo te las devuelvo.

Aquel día todo había empezado muy bien, le habían dicho que su pierna estaba totalmente recuperada, había vuelto a dar clases con regularidad a pesar de que ese día no había llegado a tiempo por ir al médico y una misteriosa chica apareció en el momento justo para salvar a uno de sus alumnos de un trágico accidente, una chica que además había resultado ser simpática por eso el hecho de ver que la chica tenía un par de cajas de arma le parecía algo muy chocante y esa imagen que tenía de ella acababa de cambiar bastante ya que la chica que tenía delante supiera usar llamas, probablemente, una chica que además iba armada con dos cajas por la calle justo delante de su colegio, justo delante del colegio de alguien que había sido uno de los dirigentes de los revolucionarios y aquel día que él había empezado tan bien, pareciendo que iba a transcurrir con mucha tranquilidad, había cambiado drásticamente y se encontraba frente a la posibilidad de que aquello por lo que él tanto había luchado estuviera amenazado de alguna forma. Con todo, la situación era muy extraña ya que los que él había visto antes utilizar cajas de armas eran en su mayoría a los miembros del proyecto fantasma, pero ella no parecía pertenecer a él ya que a todos los que había visto antes eran pocos menos que unos monstruos y no solían durar demasiado, así que, de haber sobrevivido alguno de ellos y de no haber sido consumido por la modificación no sería difícil reconocerlo, pero esa chica parecía un humano normal y la única anomalía que había visto era esa temperatura inusual pero todavía le continuaba esa desazón y no se le quitaría hasta que Lilia le contase todo, pero lo que le resultaba todavía más raro es que sabiendo todo eso, cada vez que la miraba seguía sintiendo aquella sensación familiar como si en realidad ya la conociera y fuera una persona de confianza, alguien de quién te puedes fiar, pero ya se había equivocado antes.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Marzo 19th 2014, 15:25

No podía decirse que la pregunta le cogiera desprevenida, ya había establecido que él como hombre inteligente habría elaborado varias teorías no demasiadas lejanas a la realidad, no quería mentir y tampoco quería decir la verdad, era un horrible dilema ya que no podía encontrar un punto equidistante entre ambos conceptos que estuviera bien para usar, pero también es cierto que era la única forma de que le devolviera a Heimlich, cuándo le preguntó si eran de ella estuvo a punto de negar, porque para empezar eran de Svetlana, esa mujer  las había mandado crear con su dinero y su poder para entregarlas al usuario que ella creyera más conveniente para mantener su estatus tiránico, con ella se había equivocado, aún así a Lili le había parecido que se había ganado el derecho a reclamarlas como suyas, por lo que con todo este razonamiento había terminado asintiendo a la tan predecible pregunta.

Lo que los llevaba a la situación actual dónde ella tiraba de la camisa hacia abajo con el rubor aún presente en sus mejillas y la mirada clavada en sus manos como si fuera lo más interesante del mundo, pero ahora era una situación más complicada qué responder si las cajas eran simplemente suyas o no porque no era su tema favorito de conversación, únicamente había hablado de ello con Marcus, después de todo ellos nunca habían tenido un Sin preguntas, de haber tenido algo de dinero él había querido que ella asistiera a terapia, como esos soldados con shock post— traumático, pero ella no había entrado en ese estado nunca a menos que se contara el momento “Berseck” cómo su hermano lo había llamado cuándo ella le explicó esos momentos en los que perdía el norte de todo lo que estaba a su alrededor. Además ella sería incapaz de ponerse a contar su vida a un psicólogo, todo lo que pasó, al margen de si el hombre faltaría al comportamiento ético referente a la confidencialidad médico— paciente y hablaba todas las cosas escabrosas para que la estudiaran, fuera de eso no quería hablar de ese infierno con nadie más que no fueran ciertas personas, aparte de Marcus había otras dos personas en el mundo con la cual hablaría de ello de forma directa y una sola vez, Akira era una de ellas— y a dos de ellas nunca le haría un Sin preguntas—su gemelo era uno y el otro estaba sentado frente a ella mirándola como si fuera un peligro inminente.

Esa razón suena…..a guerra preventiva, no importa cómo se mire, es como intentar justificar el tener una escopeta en casa por proteger a los de la familia, no importa cuántas vueltas se le dé ni cómo se mire, no hay cómo justificar tener un arma, yo no puedo justificar tener el rifle de franco tirador ni la caja de la derecha que contiene una ballesta, que haya aprendido a vivir unida a esas cosas no significa que tenga más razón que nadie-murmuró con sinceridad sin alzar la vista-. No obstante……

Inspiró hondo antes de seguir. Era tan difícil…..

Voy a contarlo todo-accedió intentando no parecer tan asustada como se sentía-.Pero no sé cómo me va a mirar después de lo que diga-si lo sabía, iba a mirarla como si ya no fuera un ser humano-. Pero debe prometerme que lo que diga no va a salir de aquí, si no lo hace no diré una palabra, intentaré recuperar la caja de Hei por mi cuenta, sea como sea.  

Cruzó y descruzó las piernas, mantenía las manos intentando dejar baja la camisa porque le parecía que se subía cada vez que se removía un poco, aunque tan sólo eran imaginaciones suyas, los nervios pre historia, no era Ted contando a sus hijos cómo conoció a su madre. Era Lili contando a una de las personas más importantes de toda su existencia cómo le habían hundido la vida.

Mi padre era enfermero, mi madre doctora, trabajaban juntos en un pequeño ambulatorio para la gente que no podía pagar la seguridad social, un día el gobierno decidió que en realidad ayudaban a los pro— independientes y lo bombardearon.  Mi hermano y yo nos quedamos con nuestro abuelo paterno y, con el tiempo, decidimos unirnos a los revolucionarios, estábamos en la división del norte de la ciudad, en los pasos fronterizos bajo las órdenes de Bartholomew— comenzó a narrar, en ningún momento se atrevió a mirarla, ya era bastante complicado entablar contacto visual con cualquiera otra persona como para hacerlo con él—. Mi hermano y yo éramos los más pequeños y solíamos hacer de señuelo como niños perdidos para que los soldados se fiasen y bajasen de los camiones en los que llevaban comida y armas.

Fui capturada no mucho tiempo después, mi hermano estaba enfermo y yo fui lo bastante incauta como para salir a buscar medicinas sola. Durante el tiempo en las instalaciones tuve interrogatorios—su rostro palideció, la parte de las toallas en su cara y el agua que caía  sobre la misma toalla como si la ahogaran, el juego de adivinar quién estaba detrás para vivir otro día, la presencia constante de luz, el sonido de los disparos cerca de su cabeza, el hecho de hacer aparecer y desaparecer la imagen de su hermano siendo disparado una y otra vez lo dijo muy rápido, tanto que casi juntaba las palabras, a veces las mezclaba, se atoraba y balbuceaba pero fue más aliviante dejarlo atrás para empezar a hablar sobre los experimentos con los viales y la sensación constante de que iba a morir después de cada dosis cuándo las palpitaciones empezaban, sus ojos se quedaban en blanco y la sangre brotaba de sus oídos, nariz y ojos entre temblores y espasmos, pero cuándo abría los ojos aún seguía viva-Era la única que continuaba viva de todos los demás revolucionarios que estaban conmigo.

Habíamos terminado siendo doce después del interrogatorio, al inicio éramos veinte seleccionados en interrogatorio para el proyecto Bio— Organic Weapon, el paso previo a Fantasma. El primero murió rato después del primer chute con los viales, sus venas ennegrecieron y comenzó a morderse los brazos arrancándose la piel como si todo fuera una peli de zombis, otros tres cayeron con la segunda dosis, a algunos les salían tentáculos con nubes moradas, a otros ojos amarillos,  pero sucesivamente uno iba cayendo detrás de otro. Pasamos por diez modificaciones distintas creí contar, no me dejaban dormir y con la luz constante no sabía distinguir un día de una hora. Al chico que estaba más cerca de mí empezaron a brotarle unas cepas similares alrededor del cuello hasta que su cabeza explotó, en esos momentos quedamos unos cinco o seis, nos metían en células de extásis y el líquido nos hacía perder contacto con la realidad momentáneamente mientras nos filtraban viales modificados puros a través de los tubos, entrábamos y salíamos continuamente. Al final quedé sólo yo, había algún efecto secundario, el hecho de que mi piel queme al contacto es uno de ellos, que este sofá no arda o la camisa o se haya reducido a cenizas es porque he rebajado mi temperatura, pero no es fácil y con el contacto humano prolongado acaba terminando en quemaduras. No puedo tocar a nadie. -admitir aquello último fue mucho más doloroso que todo lo anterior junto, le negaban la posibilidad de amar.

Era monstruoso.

¿Qué si trabajé para Svetlana? En cierta forma sí, no voluntariamente y nunca ejecuté una orden que proviniera de ella, recibí el adiestramiento como Fantasma no para que yo actuara como un soldado y si para ver para ver hasta dónde podía llegar si me confrontaban con otros que aceptaran de buen grado el adiestramiento-se remangó la manga derecha mostrando las marcas de las mordidas en su mano, tres de sus compañeros saltando sobre ella como animales salvajes, algunos recurrían al canibalismo por voluntad propia, tan sólo para aumentar la brutalidad de lo que estaban haciendo, pero incluso así había sido como había obtenido sus cajas, como ella y Heimlich habían ido por su bando y al final se habían hecho cercanos en lugar de la típica relación amo— esclavo como los otros, esa parte fue menos horrible, era casi cándida—. Vivía porque simplemente quería ir otra vez con mi abuelo y mi hermano, todo lo que hacía era esperar el momento justo para poder irme y llegó, cuándo vi todas las botellas inflamables juntas, igual que todos los científicos que nos hacían esas cosas...-sus labios temblaron, apretó con algo más de fuerza la camisa, tanto que sentía sus uñas clavarse en las palmas de su mano a través de la tela-. No iba a tener  una oportunidad mejor, estaba en mi mejor medio con mi habilidad piroquinética y el rifle como refuerzo, era un movimiento suicida pero  era el todo o nada, Svetlana estaba en esas instalaciones, los científicos también, los otros fantasmas también y aún por encima todas esas botellas que me favorecían en mi propósito. Cuándo por fin pude ver de verdad a mi hermano ni siquiera me di cuenta de que había pasado media década, el paso de tiempo en aquel lugar era….irreal como una hora infinita, a veces tengo mucho miedo de abrir los ojos y ver que todavía estoy ahí.
 
Hizo una pausa, no sabía si era capaz de mirar hacia Alexander después de todo lo dicho, de hecho estaba temiendo en todo momento en que habló la reacción del hombre adulto, ¿qué andaría pensando en ese momento? ¿La estaba juzgando con mucha severidad? ¿Creía un poco en sus palabras? Le picaban los ojos, parpadeó reprimiéndose, tardó un par de minutos hasta que por fin se sintió lo bastante calmada como para continuar.

¿Qué pretendo con las cajas? No lo sé-admitió apesadumbrada-. Ambas cajas y el rifle eran parte de lo que me ayudaba a sobrevivir, no he sabido vivir de otra forma en todo ese tiempo-dejó de toquetear y apretar la camisa, acababa de notar como su los nudillos estaban blancos por la tensión-. No sé si llegaría alguna vez a ser capaz de vivir sin ellas, pero aún así  no podría deshacerme nunca de Hei, no es mi arma ni mi esclavo, es mi amigo. Así que no voy a abandonarlo.

Así finalizó la historia, esperaba la reacción de ese hombre tan importante para ella. Ya estaba hecho, que la viera como un monstruo era inevitable, esperaba que todo pasara rápido y al menos le devolviera a Heimlich.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Marzo 26th 2014, 19:42

La chica comenzó acusándolo de que su forma de pensar era la típica de una guerra preventiva, él no lo iba a negar aunque había una gran diferencia entre guerra preventiva y guardar un arma para defenderse de los poderosos, ya que guerra preventiva es lo que hacen precisamente ellos, él guardaba las armas porque ya sabía a lo que tarde o temprano se iba a enfrentar, pero la única razón por la que lo hacía era para defender lo que quedaba del país. Aún con todo él no quiso justificarse ya que lo que a él le interesaba era saber si a ella tenía pensado crear algún problema o no.

Ella continuó hablando dando todo tipo de detalles sobre su historia, él la miraba mientras ella hablaba con una cierta sorpresa y seriedad pero sin decir nada hasta que ella terminase, finalmente cuándo terminó después de toda esa larga charla en la que ella estuvo evitando su mirada todo el tiempo, él por fin se acercó dos pasos a la chica y sin decirle nada le cogió las manos y le puso en ellas las cajas de armas y luego se las cerró, dejó escapar un largo suspiro, sonrío un poco y comenzó a hablar.

-Menos mal, creo que te debo una disculpa. No voy a desconfiar de ti ya que sé cuándo una persona es sincera. Creo que eres de fiar y además debería darte las gracias porque con tu intervención en el laboratorio me hiciste un gran favor ya que en ese momento yo estaba luchando en ese mismo sitio y si no hubiera sido por aquello puede que el resultado hubiera sido muy distinto, así que se puede decir que me has salvado la vida.

Tras una pausa se quedó meditando.

-Siento haber sido tan brusco antes pero después de todo lo que hemos pasado tú más que nadie deberías entender el miedo a que alguien como Svetlana volviera a sembrar el caos sólo por sus ansias de poder, es cierto que yo también guardo cajas de armas pero no las guardo para hacer la guerra, las guardo para defender a la gente si es que hace falta porque alguien tiene que hacerlo, ya sabes que la policía que se supone que está para guardar el orden y defender el pueblo es la primera que se pone contra él cuándo aparece un dictador. Lo entendería si me dijeras que no me creyeras pero lo que yo hago es sin mala intención.

Luego le acarició la mejilla y le levantó la cara un poco para que ella lo mirase a los ojos.

-Dijiste que no sabías como te iba a mirar después de esto aunque deberías saber algo antes, resulta que si a ti te han hecho todo tipo de modificaciones sin tu consentimiento yo, a pesar de que ya era capaz de controlar las llamas antes, decidí aplicarme también unos viales, que conseguimos quitarle a Svetlana, por voluntad propia, ¿cómo crees que te debería mirar yo? Tú no escogiste lo que te pasó, hiciste lo que pudiste con lo que tenías y eso es lo único importante, por lo que a mi respecta la persona que está delante de mí es una buena chica que espero que a partir de ahora tenga un poco más de suerte de lo que le tiene tocado hasta ahora.

Se alejó un poco de ella y miró hacia otro lado.

-Sin embargo tienes razón, en verme como un agresor más, alguien que se quiere imponer por la fuerza ya que a fin de cuentas es precisamente por eso por lo que me hice eso a mí mismo porque me iba a convertir en un monstruo, supongo que me dejé llevar por mis deseos de venganza aunque la venganza también es humana pero no podía dejar que aquella mujer destruyera todo lo que yo amaba y aún encima fuera premiada por ello, por suerte mi historia aunque no tuvo un final feliz del todo, se puede decir que salí bastante bien parado ya que gracias a un camarada pude salir sin ningún efecto secundario después de lo que había hecho.

Se quedó otro rato callado y continuó.

-Bueno, parece que ya nos hemos sincerado los dos, así que si piensas que soy alguna especie de criminal y que no debería estar dando clases en una escuela lo entiendo porque yo mismo lo pienso a veces, pero quiero creer que con lo que estoy haciendo se puede crear un futuro mejor, por otra parte si me dejas que hable con Leon tal vez pueda ayudarte con lo tuyo, es totalmente injusto que estés viviendo con las secuelas de algo que ni siquiera escogiste tú, así que si puedo ayudarte a solucionar eso por lo menos me sentiría algo mejor y si hay alguien que pueda ayudar seguramente sea él. Si no te fías de mí puedes irte, no le diré a nadie nada de lo que me has dicho y te sugiero que no lo vuelvas a hacer tú tampoco. Aunque me gustaría que vieras en mí a un amigo, ¿puedes confiar en mí?

Alexander estaba pensando en que acababa de soltar una larga charla que era más bien propio de un profesor aburrido que de un ex soldado y que seguramente habría mejores formas de decir aquello pero deseaba que ella hubiera captado la esencia y no lo viera como él se vé así mismo muchas veces en el espejo al levantarse, pero por suerte la vida sigue y a pesar de que algunas veces recuerda el horror del pasado luego siempre acaba recordando que el futuro aún está sin escribir y que todo va cada vez a mejor y aunque la esperanza puede ser una debilidad mientras la siga habiendo hay un motivo para seguir viviendo y eso es lo único que importa.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Abril 10th 2014, 14:05

Menos mal, había dicho menos mal, necesitó parpadear como si la vista le influyera algo en el oído, ¿cómo podía decir aquello? ¿Cómo podía suponerle un alivio toda aquella barbarie que le había contado y decir aún todo que le debía una disculpa? Intentaba encajarlo en su mente antes de que él le hubiera cogido las manos para dejarles sus cajas de armas y cerrarle las manos, la reacción más lógica hubiera sido la de apartarlas ya que por muy baja que fuera su temperatura no conseguía evitar que el contacto prolongado no terminara teniendo consecuencias, sin embargo esa no fue la primera reacción, vino otra muy distinta, ¿cómo explicarla? Fue como si las manos le ardieran, no de la forma habitual para ella, fue distinta, igual que si entre ellos dos pasara una corriente eléctrica y con esa sensación su mente quedó atolondrada por unos instantes hasta que recordó la seguridad de él y las apartó bruscamente con más pena que nada.

Escuchaba sus palabras ahora que había recuperado el sentido común tan pronto como recuperó el sentido común, nunca entendería como podía considerar que ese día le hizo un favor, no había tenido ningún control en el radio de ataque que tendrían sus llamas al verse exponencialmente aumentadas, la incertidumbre era lo único con lo que podía contar, ¿y si la explosión le hubiera pillado de lleno qué? Se le formó un nudo en el pecho, tan fuerte que dolía al respirar, apretó las cajas— en los tiempos difíciles sentirlas cerca de ella le daban más seguridad, como que todo podía acabar bien— intentó respirar más despacio y recordar que la camisa que llevaba no era a prueba de ella, el sofá tampoco y sería una pena estropearle una casa tan bonita aunque notoriamente de soltero, entonces allí estaba la pieza sutil que ella no había sabido captar. Perder todo lo que él amaba, Irina, la mujer a la que él miraba de esa forma tan protectora y a la vez la mirada de un hombre enamorado, ya no estaba en este mundo, Irina había muerto durante la guerra civil por eso no había ninguna señal de ella en aquella casa y ningún tipo de alianza en su mano, aquello hacía la situación peor de todas las maneras posibles, incluso peor que si siguiera viva y se hubieran casado, ella le había roto el corazón y a la vez se lo había quedado, eso no era justo, una parte de Lili, una muy pequeña, diminuta se debía decir— quizás una parte que había empezado a existir por todo lo sufrido en el laboratorio— se alegraba de que Irina no estuviera allí, pero el resto de Lili enmudeció de pena ante el hecho de que la mujer le hubiera abandonado así. Se sintió inútil de tantas maneras que no supo decir nada. Probablemente hubiera sido mejor si tan siquiera él no le hubiera acariciado la mejilla y no le hubiera obligado a fijar su mirada en la de él porque otra vez había vuelto la sensación de corriente eléctrica pero con un recargo de culpabilidad tan pronto como él se alejó.

Aunque era mejor así pero no por las mismas razones, si él tenía que alejarse tenía que ser por extrañar a Irina, no por sentirse como una especie de criminal que se había dejado llevar por la venganza y que a ella la viera como a alguien bueno, no era bueno en absoluto, a la vista estaba con todo el destrozo que había causado pensando que Akira era una aliada de Svetlana, aunque luego había participado como voluntaria para ayudar en la reconstrucción, la culpabilidad no iba a abandonarla.

No pienso nada de eso, estaba equivocada en eso-murmuró lo bastante alto para que él le oyera aunque con un hilo de voz.

Se levantó todavía aferrando las cajas en sus manos, la caja de Heimlich hizo un pequeño movimiento rudo, apenas una sacudida contra la palma de su enclenque mano, algo habitual cuándo el animal se encontraba inquieto si había notado que había caído en otras manos que no eran las suyas, acarició el extremo de la caja con su pulgar y reunió el escaso valor que tenía, dejó las cajas en la mesa— sólo de forma momentánea— y alargó las manos, primero de forma vacilante, después algo más segura, tomó el rostro de Alexander con mucho cuidado, sintió la piel masculina y a través de las yemas de los dedos el tacto rasposo de la barba incipiente, miró otra vez de forma directa hacia aquellos ojos verdes, intentó ignorar la forma en que se aceleró su pulso, lo hizo agacharse un poco, suficiente para que ella le alcanzara y presionó los labios muy levemente contra su frente y volvió a apartarse, besar la frente era algo fraternal e impersonal, como hacerlo con un amigo o un hermano, mucho menos personal que la mejilla, era lo más respetuoso que pensó que sería permitido de hacer, procuró ignorar como la palabra “Amigo” — que él le había dicho—se caía sobre ella inscrita en una losa de piedra espachurrando sus huesos y cualquier esperanza que podría haber albergado.

A los criminales no se les besa en la frente-suspiró por lo bajito desviando la mirada hacia otro lado, temía que viera la frustración impresa en ellos—. Así que la palabra amigo está muy bien para alguien en quién voy confiar, sigue dando clases, por favor, los niños necesitan a alguien tan bueno y desinteresado como tú. Así que yo tampoco diré nada.

Volvió a tomar las cajas apretándolas contra sus manos, acarició un poco la de Heimlich como hizo antes. No salgas todavía, aquí no. Ya se dijeron demasiadas cosas, pensó al notar la nueva agitación dentro de la pequeña caja metálica, tironeó un poco de la camisa porque el efecto de desnudez no terminaba de pasársele de la cabeza además de que estaba perdiendo la concentración a ratos porque olía a él, pero la conservaba en momentos puntuales como aquel cuándo él le daba la opción de que todos sus problemas quizás tuvieran una solución.

¿Realmente puede ayudarme?-preguntó, no quería hacerse falsas esperanzas antes de tiempo, pero Alexander parecía confiar en él, al menos así lo demostraba su voz—. No tengo nada que perder, si puedo deshacerme de esto que tengo por dentro….será un alivio.

Aunque las llamas no fueran una enfermedad como le había explicado Zafirra, al menos volvería a ser como antes y podría volver a tocar las cosas sin sentir miedo, ni tener que rociarlas para protegerlas, sería un alivio volver a ser útil para la sociedad. Tuvo la impresión de que la camisa se había subido un poco y volvió a bajársela con vergüenza, sus mejillas se ruborizaron fuertemente e intentó desviar el tema.

T-Tan pronto como pueda….hablar con él….es….estará….bien……-murmuró por lo bajito.

La situación la sentía tan embarazosa con todo lo hablado y con lo que estaba sintiendo por dentro de forma tan conflictiva que fue incapaz de evitar que finalmente la caja se abriera dejando salir una pequeña bola de llamas que se sacudió mostrando a un pequeño panda rojo que se quedó entre los pies desnudos de Lili, enroscó su cola a la altura de los tobillos mirando con sus pequeños ojillos negros soltando ronroneos, Lili se llevó una mano a la cara avergonzada sin saber muy bien qué decir excepto.

P-Perdón….se llama Heimlich.

Era mejor que explicar que el animal era capaz de salir por su propio pie cuándo la notaba alterada, ella no querría explicarle nunca jamás porque el animal la estaba sintiendo así en ese momento.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Mayo 8th 2014, 18:18

Cuándo él le estaba diciendo que Svetlana le había quitado todo la chica pareció afectarse a pesar de que no lo conociera casi como si no se diera cuenta o supiera lo que había pasado, después ella, cuándo él le decía que sus ideas no eran muy pacíficas, él reaccionó dándole la razón y viéndose a sí mismo como un monstruo pero ella luego de oír todo lo que él le dijo con respecto a lo que pasó, sobre Leon y que quería ayudarla, se dio cuenta de que era alguien en quién se podía confiar, luego se acercó y le besó en la frente, algo que él no se esperaba y aunque se apartó rápido para no quemarle él se sonrojó, no tanto la situación si no por el hecho de que hacía tanto que no le daban un besito cariñoso que había perdido la costumbre de que alguien le besara y lo pilló desprevenido. Después de todo el último beso que le habían dado había sido un beso de Irina pero eso había sido hace mucho tiempo y él ya casi no se acordaba de lo que se sentía, hubo oportunidades durante esos seis años en los que pudo haberse acostado con alguna que otra mujer pero entre el dolor de la y lo obsesionado que estaba con la batalla no dedicó tiempo a ese tipo de cosas, no era tanto que él no se fijara en las chicas que le rondaban como algo a lo que él mismo se obligaba para centrarse sólo y únicamente en lo que él creía que era lo más importante, pero él mismo pensaba que esa no era manera de vivir, sin embargo tampoco podía hacer otra cosa.

Bueno, al menos haré lo que pueda, no sé si te van a poder ayudar pero Leon es de fiar, hará lo que pueda espero y si puedo conseguir ayudarte con eso habrá valido la pena.

Entonces él comenzó a percibir como la chica se iba sonrojando aunque no se dio cuenta de que se estaba intentando bajar la camisa así que en vez de relacionarlo con eso la chica debía ser muy tímida ya que acababa de darle un beso en la frente y al poco se había sonrojado, se quedó mirándola, ella parecía un animalito indefenso y seguía sonrojada. “Qué chica tan tierna” pensó él. “Pobrecita con lo que ha tenido que sufrir” Él se le acercó un poco como intentando animarla pero la caja de armas de la chica se activó sola y sin ningún motivo aparente y de ella salieron llamas que se juntaron haciendo la forma de un panda rojo, se colocó entre los piececitos de ella y se le quedó mirando a él con curiosidad y ronroneaba.

¿Cómo has hecho eso?

Se quedó mirando para el animalito. “Parece manso” pensó “No sé si acercarle la mano” Se agachó acercando la mano despacio, el animal la olió y le empezó a lamer los dedos entre pequeñas mordidas indoloras.

Debe ser la caja de armas más……..normal que he visto hasta ahora y no es un insulto.

El animalito empezó a subirle por la chica y en el intento, al enganchar las garritas a la camisa que él le había prestado se la rasgó mostrando las prendas interiores, él echó una ojeada rápida y miró hacia otro lado intentando no violar su intimidad, la chica parecía timida y él pensó que lo peor que podía hacer era quedar mirando como un pervertido.

Vaya con tu animalito, quizás debería ir a por algo de ropa o quizás una camisa.

Él le llevó otra camisa para que se la pusiera, cuándo el regresó para que ella se vistiera se encontró con que ella estaba agachada intentando coger algo del sofá, todo su cuerpo era bonito pero le llamó la atención su bonito trasero el cual se intuía y lo otro también, se puso rojo, comenzaron a entrarle calores y pensó para sí mismo “A este paso voy acabar pidiéndole algo”, tan pronto pensó eso se sorprendió a sí mismo y volvió a pensar para sus adentros “Bien, lo que faltaba. No me llega con no haber hecho nada durante tanto tiempo si no que ahora me pongo a pensar en acostarme con la primera chica que pasa por mi casa” Miró hacia otro lado. “Aunque teniendo en cuenta lo que llevo sin hacer algo….tampoco sería tan malo” pensó, echó otro vistazo rápido para luego mirar a otro lado con el corazón acelerado. “Tal vez sería mejor empezar a mirarla a los ojos en vez de a su cuerpo” Se sentía raro después de tanto tiempo sin que hubiera una chica de la que él se sintiera atraído y tenía miedo de espantarla, no sólo porque no la podría ayudar si no que tenía miedo de no volver a verla si ella se enfadaba con él pero aquello era algo que él aún no admitía conscientemente, sin embargo sí que notaba que esa chica despertaba algo en él aunque continuaba pensando que se debía a algún recuerdo que no terminaba de salir como si la conociera de algo. Entonces se le acercó e hizo un sonido para llamar su atención, miró hacia otro lado y movió la camisa como si fuera un juguete para un gato para que ella la cogiera, entonces, como un rayo, el panda rojo salió de debajo del sofá y con un salto agarró la camisa con la boca y salió corriendo con ella.

¡¿Pero qué………?!-dijo-. Parece que a tu animal le gusta que antes desnuda.

Entonces él volvió otra vez al armario a buscar otra camisa y llevándosela a ella.

A este paso me voy a quedar sin ropa.

Luego de eso fue nuevamente a comprobar si sus ropas se habían secado algo y viendo que no se dirigió a su teléfono para llamar a Leon, comenzó a llamar.

Hola soy yo, Buddy…eh quería preguntarte si podías echarme una mano con un asuntillo.

¿Hay algún problema por ahí? De los que hubo anteriormente.

No, no aquí no hay ningún problema. Estamos todos bien, ¿vosotros también?

Teniendo en cuenta que la última vez que estuve ahí estuve más de un día sin desayunar ni comer nada por aquí se esta bastante bien, después de lo de ahí siempre llevo comida en el chaleco anti— balas.

Alexander se rió por lo bajo.

Veremos si tu en mi situación te habrías reido.

A ver cómo te lo explico….Era por si podías ayudar a una persona con modificaciones, si podías ayudarla a evitar las secuelas que le han quedado.

Se quedó callado sin saber cómo decirle que trabajó para Svetlana.

Es una historia muy larga pero es alguien de confianza. ¿Puedes ayudarme?

Iré para allá cuándo haya terminado….-sonó una explosión de fondo-. Si, he terminado, voy para allá.

Y colgó el teléfono, miró hacia ella.

Parece que ya está, en cuánto llegue te ayudará.

Nada más decir eso sus tripas comenzaron a rugir, después había salido para comer y todavía no había comido nada.

Creo que debería comer algo, ¿te apetece? Si quieres te preparo algo.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Julio 8th 2014, 17:56

Lili  se volvió a abotonar la nueva camisa, se sintió culpable de que Heimlich estuviera arruinándole tanta ropa,  cuándo consiguió sacar al pequeño panda rojo del sofá lo regañó muy severamente con no darle kiwis y sólo le daría el bambú a lo que el animal agachó la cabeza en señal de arrepentimiento.

¬-Lo siento mucho-volvió a disculparse avergonzada.  

¿Podía ser más vergonzosa la situación?  La persona a la que más había querido le iba a salvar por duplicado-recordatorio de que ella seguía sin saber que él le había salvado en su infancia-ella lo detuvo, evitó tocarle para ello. Sólo tuvo que decirlo.

-Yo puedo hacerlo-no era difícil, es decir, con eso de que lo calienta toda podía preparar la comida en su punto-. Ya….ya hizo bastante por mí a día de hoy, déjeme hacer esto-miró hacia Heimlich-. Y tú a la caja-lo hizo  volver antes de que el animal hiciera alguna monería más que la hiciera sentir avergonzada.  

Se encaminó a la cocina y exploró un poco, también ahí estaba el ambiente de la soltería, no supo si reír porque en ese punto era parecido con su hermano cuándo ni ella ni Tanya estaban con él o si reprocharle por eso.   Aún así había con qué hacer comida sin ser algo que tuviera que ver con lo que había en el congelador lo que indicaba que él tenía algo de idea,  Lili empezó a preparar los filetes, los lavó, luego los fileteó mejor y empezó a rebozarlos en un plato con pan rallado, picó un poco de ajo y fue dando la vuelta mientras pelaba algunas patatas,  al cabo de unos minutos colocó en la mesa  un par de platos con dos filetes, patatas, algo de ensalada. Hizo  unas crepes con la leche y los huevos, les puso algo de queso, un poco lonchas,  a otras les puso un poco de chocolate por dentro, las dejó en la mesa y luego terminó de recoger la cocina y fue avisar a Alexander.

-Ya está la comida-dijo por lo bajito.

Esperaba que fuera acertado, hubiera hecho otros dulces mejor que las crepes, es decir, ella era pastelera por algo pero  al menos había arreglado algo, esperaba que a Alexander le gustara, es decir, era lo mínimo que podía hacer por él después de lo que él había hecho por ella ayudándola y avisando a su amigo para que le echara una mano.  Esperó algo nerviosa hasta que lo vió empezar a comer, siguió estando nerviosa. Nunca pensó que habría algún día en el que comería con él en la misma mesa. Mentira. Sí lo pensó, pero era una niña de unos doce años y no imaginaba nada extraño o pervertido, era muy inocente por esos albores  y pensaba en ella sentada a su lado comiendo pacíficamente y muy ruborizada mientras él estaría sonriendo, ella pensaría entonces que sólo faltaría un poco más para  tener una edad perfecta para que no tuvieran que portarse como amigos, pensaría en ese día en el que tuviera dieciocho y ya nadie podía culpar a Alexander de nada. Sin embargo eso era ya agua pasada, si bien los sentimientos parecían permanecer  ahí intactos.

Era frustrante.

¿Habría sido a causa del tiempo que no había notado? Había pensado que ya por eso era la razón por la que los cambios a su alrededor le resultaban  tan chocantes, tenía que ser, ¿no? No podía estar durante siete años enamorada  de la misma persona, ¿dónde se había visto eso? Marcus se lo habría reprochado de haberlo sabido, era difícil esconderle algo a su gemelo, ese estúpido vínculo de gemelos, Marcus parecía leerle la mente con sólo intentar esconderle algo  parecía capaz de verlo con claridad a través de sus ojos. Como un libro abierto, decía él.  Se sonrojó con fuerza y agachó la cabeza comiendo hasta que repentinamente sonó el timbre y Alexander  se disculpó levantándose.  Al cabo de unos minutos él vino con un hombre extraño que de hecho se sentó y cogió las crepes que sobraron empezando a comerlas excusándose con que estaba hambriento, entonces pareció reparar en ella.  

Lili volvió a tirar de la camisa para abajo  por inercia, sus mejillas se ruborizaron más  bajo la mirada verde de Alexander.  

-Si interrumpo o algo os dejo un rato y ya cuándo terminéis  me avisáis.

-¿Interrumpir qué?-preguntó ella sin entender.  

A lo que Alexander negó rotundamente.  Tan pronto como hablaron  vió que el hombre desconocido la miraba con otros ojos,  no eran severos como los del laboratorio, ni crueles, más bien especulativos, por un momento Lili volvía a sentirse un experimento, como si ese hombre viera su adn y supiera que era un caso perdido.  

-Me llamo Leon S. Kennedy, encantado-le tendió la mano, Lili se quedó  dudosa y aceptó, apenas un apretón corto dado que no quería  quemarlo-. ¿Puedes decirme como fueron las modificaciones?  

Le mostró unas fotos a través de su teléfono de una especie de pistola  con unas pequeñas capsulas, reconocía que esos eran viales que les daban a según que soldados.

-¿Te los pusieron con esto?-cuestionó.

Ella negó. No había visto las pistolas  esas en ella pero no podía estar segura, cuándo la ponían en el aquella célula de éxtasis ella perdía la noción del mundo.  

-Primero….fue una aguja larga……-murmuró teniendo imágenes de refilón de esos momentos en los cuales estaba encadenada-. Después eran células de éxtasis….esas cápsulas con forma de tubo…pero no sé que hacían. Cuándo aparecía todo el líquido perdía la noción de la realidad…..veía apenas, era como estar en invernación con los ojos abiertos.

Leon entonces abrió su mochila sacando un pequeño maletín de allí.

-Eso cambia las cosas-miró hacia Alexander-. Lo siento, es diferente a lo tuyo.

Se quedó con el corazón en la boca al ver que sacaba aguja, algodón y tubitos. No le gustaban las inyecciones, ese pinchazo atravesando su piel, rasgándola hasta perforar su pobre vena y quitarle sangre, ¡santo cielo! Si de verdad estaba bien sacar sangre  el ser humano hubiera nacido con un grifo en el brazo para poder sacarla.  

-Relájate-le indicó Leon-. Sólo serán dos tubos.

Oh, Dios.

Lili se remangó la manga de la camisa de Alexander,  estiró el brazo y ladeó el rostro apretando la mano contra los ojos contra la mano  para no verlo, se tensó al sentir el algodón y, de golpe, ¡Ahí estaba! ¡el pinchazo!

-¿Cuál es tu modificación?-oyó que le preguntaba.

-Calo…r…….derrito todo….tormenta…..-murmuró de forma incoherente, joder, joder.

Sentía como la sangre estaba saliendo de su cuerpo.  

-Mantén el calor estable, empiezo a sentir como la aguja se está calentando-pidió Leon, intentó hacerle caso pero no es fácil atender a eso mientras a uno le están agujereando, apretó más fuerte la mano queriendo mantener baja la temperatura.

No siempre era posible, su cuerpo estaba ya a una temperatura constante, querer bajarla era como querer autoprovocarse fiebre: algo extremadamente difícil.  Cuándo dejó de sentir la aguja fue más fácil.

-Creí que se rompía el cristal-dijo Leon-. Realmente tienes una sangre muy caliente. Pareces un horno.

Lili se giró a verlos comprobando que la sangre realmente parecía hervir y Leon se obligaba a poner los dos tubos en un pequeño depósito frigorífico.

-Esto lo verán en el laboratorio, pero haré yo mismo el análisis preliminar para poder adelantar algo.  

Lili se quedó mirando esperando que pudiera ayudarla de alguna manera.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Alexander Kozachenko el Octubre 5th 2014, 18:10

Ella le preparó de comer algo medianamente sencillo pero a pesar de todo por ser pastelera sabía muy bien y mientras tanto el sujeto al que Alexander había llamado para buscar una solución a sus modificaciones asomó por la puerta entrando con toda confianza y comiéndose las crepes que quedaban.

Una vez ella le explicó lo importante sobre sus modificaciones Leon se dió cuenta de que este caso era muy diferente de Alexander así que cambió de sistema y sacó unos tubos y una jeringuilla grande para sacarle sangre y hacer un par de pruebas, le pidió que se estuviera quieta mientras hacia el procedimiento y tras un largo tiempo de intentos el objetivo fue conseguido. Le dijo Alexander entonces:

-¿Ves como no era tan complicado?

Entonces Leon metió los tubos en un refrigerador ya que estaban hirviendo y se marchó diciendo que diría algo lo más rápido posible. Leon siguió por su camino y Alexander mirando a la chica que todavía seguía tímida, le dijo.

-Sé que tú no coges frío con facilidad pero igual estaría mejor que te trajera algo más de ropa.

Fue a por la ropa pero de camino se paró a tocar la ropa de ella la cual todavía seguía un poco mojada pero estaba bastante más seca, se quedó un rato mirando su pantaloncito y le hizo gracia pensar que alguien podía vestir un pantalón tan pequeñito.

-Oye, tu ropa todavía no está seca del todo, ¿quieres que te deje un pantalón mío? Aunque no creo que te sirva muy bien, no tenemos precisamente la misma talla.

Antes de que ella contestara él ya le estaba llevando uno de sus pantalones más pequeños con la esperanza de que no le quedaran extremadamente flojos, esperó a que ella se los pusiera mirando hacia otro lado y cuándo por fin se vistió él miró para ella.

-Te queda.....bien.

Intentó no reírse, él pensaba: Son realmente flojos a pesar de que los estuve acortando todo lo que pude, de todos modos no son exactamente iguales que los pantalones de un payaso, para eso tendría que tener unos zapatos enormes. Ella estaba andando descalza.

-Al menos debería traerte también unas zapatillas.

Fue a por unas zapatillas mientras de camino a ellas seguía hablando como una especie de monólogo aunque con la esperanza de que ella estuviera escuchando. Le dijo que lamentaba mucho aquello pero que no tenía zapatos de su talla ni ninguna ropa de mujer que le pudiera ir bien, fue entonces cuándo le iba a dar sus propias zapatillas cuándo se dió cuenta de los piececitos tan pequeños que la chica tenía, se quedó un rato mirándolos fijamente un rato sin decir nada poniéndose un poco rojo. Aquello le daba mucho ternura. Con delicadeza le cogió uno de los pies intentando no hacerle cosquillas, si su mano fuera un poco más grande tendría el mismo tamaño que los pies de ella, la zapatilla prácticamente lo duplica y luego con suavidad también hizo lo mismo con el otro pie.

-Qué pequeñitos son-dijo por lo bajo-. De todos modos poco tardará en secarte la ropa, ya casi estaba antes así que en un rato ya puedes salir a menos que quieras volver con estas pintas a tu casa.

Y se rió un poco.

La miró con cierta inocencia como haciéndole saber que no lo decía para meterse con ella y luego le dijo.

-Luego tal vez, ¿te gustaría que te acompañara a tu casa? ¿Vives muy lejos?

La respuesta pareció hacer que ella se avergonzara y él amablemente volvió a hablar que algo así no sería una molestia para él, de hecho sería lo mínimo y que es algo que le gustaría si a ella le apetece.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

Mensaje por Lili Lavroslav el Noviembre 3rd 2014, 11:52

Le entraron ganas de decirle que sus pies no eran pequeños, de verdad que no lo eran, un 38 es una talla perfectamente normal para cualquier mujer o chica joven, ¿verdad? Pero por otro lado no le salían las palabras, además sonaría infantil si lo dijera y ya había sido bastante infantil con lo de la sangre, no le gustaban las agujas, era un trauma de los laboratorios así que no, no le gustaban nada, pero esos pensamientos se quedaron en silencio cuándo Alexander le agarró por los pies para ponerle esas zapatillas que eran demasiado grandes para ella. Eso terminó de avergonzarla, ya saben, el que él que había sido la primera persona a la que había amado, le estuviera cogiendo el pie para ponerle una zapatilla era...bueno no vamos a engañarnos.

No era lo ideal, ¿de acuerdo? Ella con esa ropa de él que era mucho más grande que ella después de haber contado que era un monstruito y que a pesar de todo él sólo pensaba que ella realmente tenía mala suerte, ¿con sinceridad? Sí, tenía realmente mala suerte. Había tenido con su hermano esa conversación, ¿cuántas probabilidades había de que la capturasen? Mala suerte, había dicho ella y, ¿cuántas de sobrevivir a los experimentos? ¿No es eso buena suerte? Había dicho su hermano, ¿Con las secuelas? Definitivamente mala suerte. Pero ahora casi parecía estar oyendo a su hermano, ¿cuántas probabilidades de encontrar al amor de tu pre adolescencia soltero? Buena suerte otra vez, le diría. Pero no era buena suerte en absoluto, no con las condiciones en las que ella estaba y no con la razón por la que él era soltero. Mala suerte otra vez. Además, ¿qué iba a pensar? Él debía verla como si fuera una especie de niña, la estaba ayudando por bondad, tal vez el instinto del fuerte sobre el débil o algo así, así que realmente no estaba siendo algo bueno después de todo, quizás peor. Ser el objeto de lástima no es lo que una persona quiere.

Y desde luego que no quería volver con ese aspecto a casa de su hermano, Marcus haría real esa conversación mental que ella acababa de tener sobre la buena o mala suerte y ella sabía que no soportaría tener falsas esperanzas, de acuerdo, él nunca había dicho que no directamente pero directamente ella tampoco nunca preguntó nada, pero igualmente estaba decidido que ella no quería escuchar un no. Su hermano sólo quería que ella fuera feliz del mismo modo en que él lo era con Tanya, era un buen hermano, pero no es lo mismo para todos, él sólo tenía que despertar y ver que el mundo es lo que es y algunas cosas no pueden arreglarse. Ella no era como un coche, no podía arreglarse, así que nunca iba a funcionar correctamente y aquel hombre, Leon, debió saberlo, lo vió perfectamente en sus ojos pero no lo dijo en voz alta, ¿compasión? ¿piedad? Quién lo sabía, sin embargo ella lo tuvo claro incluso en ese estado de mudez.

Negó con la cabeza a pesar de las palabras amables de Alexander, toda esa amabilidad dolía. Por favor, deja de alterar mi corazón, Alexander...es injusto. Pensó pero no llegó a formular esas palabras en voz alta, se mordió el labio inferior.

.....No......está bien si voy sola.....-murmuró por lo bajo-. Además...mi hermano es un poco....sobreprotector, no es como si...hubiera un motivo para que se sienta protector....pero él no atendería a razones.

Prolongar el contacto con Alexander Kozachenko era innecesario, ella no era masoca, no veía necesidad de sentir más dolor, algún tiempo atrás ella pensó que quería saber qué había pasado con él y si estaba bien, ahora que había comprobado — de forma muy accidental — que estaba bien, no necesitaba volver a verle. Había sido tan considerado queriendo ayudarla y eso que por lo menos ella debía de tratar de alejarle de forma sutil, con la misma amabilidad que él tenía hacia ella.

Mm..creo que.....la ropa ya estará......-se levantó muy rápido haciendo una distancia considerable de Alexander para ir hacia dónde su ropa se secaba, pensó que de haber tenido aún alguna amiga o algo así podría haber ido a su casa a pedir ropa y entonces podría haberse ido antes, pero no tenía amigas ni amigos, claro que no. Un bicho raro nunca los tiene, es por estas cosas por las que echaba de menos a Akira.

Aún estaba algo mojada, esta bien, iba a intentar secarla un poco y rezar para que en el proceso no se quemara que era ya lo que le faltaba, agarró las telas empezando a elevar de a poco su temperatura corporal. Un poco más. Otro poco más. Soltó las prendas viendo que había conseguido secarlas, tenían ese olor raro a humedad pero era normal teniendo en cuenta las circunstancias, se cambiaría al llegar a casa. Tomó las ropas con cuidado para pasar dónde estaba todavía él.

Ya estan secas. Iré a cambiarme.

Fue al dormitorio para quitarse toda la ropa que Alexander le había dado, se puso la suya con esa incómoda sensación que da cuando la ropa se seca así sin haberse lavado antes y dobló cuidadosamente la de él para que pudiera echarla a lavar. Volvió hacia él cogiendo sus cajas de armas.

Gracias por todo, ya me voy.

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Re: Связи [Priv. Alexander Kozachenko]

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